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¡”Aguas” con el clima! Porqué es importante cuidar el agua.


La relación entre el clima y el agua es muy estrecha. Fenómenos extremos son uno de los efectos del cambio climático sobre el ciclo del agua, haciendo que su disponibilidad sea aún más limitada.


“¡Cierra la llave!”. Esta frase es quizá una de las que más hemos escuchado a lo largo de nuestras vidas, ya sea en la propia casa o también en numerosas campañas en los medios de comunicación. Y con justa razón, pues el sobreconsumo de este recurso vital es cada vez más alarmante. Pero ¿de verdad podemos lograr garantizar agua para todos sólo con cerrar la llave? 

Lamentablemente no es así. Además de cerrar la llave se necesita poner en marcha una serie de medidas indispensables para lograrlo. También es necesario recordar que a la par de la escasez o mala distribución del agua potable, enfrentamos una emergencia climática que requiere soluciones inmediatas y la cooperación de todos. 

Nuestro consumo elevado de agua potable implica la necesidad de traerla desde distancias lejanas, como sucede en la Ciudad de México; en donde el bombeo para importar agua requiere un consumo de energía igual al de toda la ciudad de Puebla, y eso a su vez genera emisiones que contribuyen al cambio climático.

La relación entre el clima y el agua es muy estrecha. Cada vez con mayor frecuencia vemos cómo un día enfrentamos intensas sequías, pero al poco tiempo también podemos ver grandes inundaciones. Estos fenómenos extremos son uno de los efectos del cambio climático sobre el ciclo del agua, haciendo que su disponibilidad sea aún más limitada.

Restaurar este ciclo nos obliga por un lado, a disminuir cuanto antes nuestras emisiones mediante el uso de tecnologías que dependan de fuentes de energía renovable; y por el otro a regenerar las cuencas y ecosistemas en los que el agua se regenera. 

Podemos asegurar que en este momento, además de cerrar la llave y ahorrar agua a nivel individual; debemos participar e involucrarnos en que se tomen las mejores decisiones para que el agua llegue a todas las personas.

Una ciudad con esa capacidad, debería invertir en sistemas de captación de lluvia; en reparar las tuberías, pues casi la mitad del agua de la CDMX se desperdicia en fugas; en separar las aguas residuales y darles un tratamiento que permita poder utilizarlas nuevamente. 

También necesitamos conservar nuestras áreas verdes y ecosistemas urbanos como puntos vitales. Esto permitirá que la lluvia pueda infiltrarse al subsuelo y recargar los mantos freáticos que nos abastecen de agua.

La realidad puede ser muy diferente en una u otra colonia en la misma ciudad. En algunas puede haber un acceso permanente al agua mientras que en otras, muchas personas tienen la necesidad de pagar pipas o hacer acarreo con cubetas. 

Eso nos demuestra que tenemos una distribución inequitativa que tiene que encontrar un mejor balance. La nueva normalidad requiere de un acceso permanente al agua para todas las personas. Esto ayudará a mantener las condiciones necesarias de higiene para evitar contagios de Covid19.

El Día Mundial del Agua, conmemorado cada 22 de marzo, es una buena oportunidad para hablar sobre este tema y en su momento; tener la información suficiente que nos permita involucrarnos en la toma de decisiones de nuestros barrios, colonias o ciudades, así como votar y elegir a las personas que ofrezcan las soluciones más acertadas.


LAS IDEAS EXPRESADAS EN ESTE ARTÍCULO SON FRUTO DE LA INVESTIGACIÓN DE CARLOS SAMAYOA, COORDINADOR DE CIUDADES SUSTENTABLES EN GREENPEACE MÉXICO.

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