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Anticavilla, una experiencia italo-mexicana en Cuernavaca

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Llegar a Anticavilla representa una experiencia por sí sola. Una discreta esquina de la colonia Vista Hermosa, en Cuernavaca, esconde una fusión de México e Italia, de historia y modernidad. Nos recibe un ingreso con fuente al centro que obliga a una circulación circular, dejando entrever una arquitectura que pareciera salida de una antigua hacienda.

Sí, los terrenos son los de la antigua hacienda colonial Santa Águeda, pero la verdad es que ese bello edificio no se encontraba ahí. Esta primera parte del hotel es obra del Ingeniero Jesús Sánchez, quien se dedicó a rescatar vigas, arcos, cúpulas, puertas y otros elementos de demolición de viejas haciendas para crear una nueva. Aquí se encuentra el lobby, áreas de trabajo, una cava y la mayoría de las habitaciones.

El resto del hotel consta de una segunda etapa en la que llegó su parte italiana. Lo que originalmente inició como una propiedad particular, abrió sus puertas como hotel cuando una pareja de la nación europea la adquirió. De ahí viene su restaurante, la alberca y los hermosos jardines. Estas modificaciones estuvieron a cargo del Arq. Bernardo Gómez-Pimienta y nos transporta a una película del director italiano Fellini. 

El restaurante que recibe el nombre de Verdesalvia consta de una doble altura que se abre al jardín con columnas blancas que simulan troncos de árboles. Para su construcción se respetó la vegetación del terreno, creando formas orgánicas que se mezclan con los árboles naturales. El diseño italiano se complementa con muebles del reconocido Philippe Starck, lleno de curvas y de inmaculado blanco. 

Verdesalvia: l’arte di mangiare

La carta del restaurante es una interesante mezcla de tradición culinaria italiana y el uso magistral de ingredientes locales. En esta cocina se intenta que la mayoría de los insumos nacionales sean de producción local, los cuales se mezclan con importaciones italianas de producción artesanal. El resultado es un menú increíble con opciones para todo tipo de paladares, los cuales incluyen opciones vegetarianas y veganas. 

La comida y las bebidas se disfrutan con el agradable clima templado de la región mientras se contemplan los hermosos jardínes. La iluminación del edificio antiguo, del restaurante y de los jardines lo hacen ideal para amenas cenas. 

Cava Romana

La experiencia gastronómica en Anticavilla no se limita a su restaurante. Cuentan con una cava inspirada en las tradicionales de Roma donde se cuenta con una curada selección de vinos nacionales e italianos. Aquí se realizan experiencias gastronómicas como catas, donde los vinos se maridan con diversidad de productos. Desde chocolates de producción artesanal y responsable, hasta quesos premiados de la región; aquí el disfrute del paladar se complementa con el aprendizaje de los procesos y las historias de sus productores. 

Las Habitaciones

Anticavilla cuenta con 16 suites, todas ellas inspiradas en artistas plásticos italianos de las épocas moderna y contemporánea. Desde habitaciones con tina transparente, hasta aquellas que cuentan con soleadas terrazas. La comodidad no se sacrifica mientras se cuida del medio ambiente con las medidas de Hamak Group en materia de sustentabilidad.

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Anticavilla es un excelente escape de la Ciudad de México para disfrutar de una experiencia italo-mexicana. Una excelente oportunidad para visitar la ciudad de la eterna primavera, mientras se cuida del medio ambiente y se apoya a los productores nacionales.