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Desecho textil, ¿cómo decir adiós a nuestra ropa?

Con la llegada de un nuevo año es común buscar deshacernos de aquello que ya no necesitamos. Limpiamos la casa y valoramos aquellos objetos que sólo tenemos guardados pero que probablemente ya no usamos. El closet es uno de los puntos principales en esta limpieza: tal vez la ropa ya no nos quede, no nos guste o esté dañada y no tengamos interés en ella. Si crees que la prenda ya cumplió su tiempo de vida, lo más responsable es considerar la manera más responsable para el desecho de la ropa. 

Pero parte de una vida responsable es hacernos cargo de nuestros desechos y buscar la manera de evitarlos. Y para hablar mejor del tema, nos gustaría compartir algunos datos que se dieron durante nuestra plática con Draw Latin Fashion el año pasado. A nivel nacional, el 1,4% de los residuos textiles corresponden a trapos, ropa vieja y retazos previos a la recolección. Lo más común a encontrar en los desechos es ropa de cama, cortinas, ropa interior y medias. Tan sólo la Ciudad de México produce a diario 3,600 toneladas de textiles. 

En el proceso de desecho son los pepenadores quienes tienen mejores técnicas. Son las personas dedicadas a esto quienes se encargan de separar los desechos textiles que llegan a ellos y buscar la mejor manera de darles un segundo uso. Gracias a ellas y ellos, los residuos textiles que terminan en desecho sanitario son aún menores. 

Pero aún así no podemos renunciar a nuestra responsabilidad como consumidores. El compromiso es desde que adquirimos la prenda, pensemos en el tiempo de vida que tendrá y en nuestra obligación por cuidarla. Si después de darle el mayor uso posible decidimos que ya no deseamos tenerla, consideremos las siguientes opciones.

Segunda mano o intercambio

Esta es una opción que se ha popularizado en años recientes. Iniciativas de segunda mano como Troquer en México u Open Closet en Chile ofrecen un espacio para ofertar aquellas prendas en buen estado que ya no vamos a seguir usando. Ahí mismo se puede adquirir ropa de otras personas para prolongar su tiempo de vida y disminuir la producción textil.

También existen eventos y plataformas donde no hay una transacción económica por las prendas de segunda mano, sino que se reciben ciertos puntos que pueden intercambiarse por ropa de otras personas. Un ejemplo fue Recharge Your Closet, de Girl Gang y Retop, en donde las y los participantes tenían un tiempo límite para entregar ropa y accesorios en buen estado para posteriormente seleccionar otras cosas de lo que se recolectó, evitando así el desecho. 

Donación responsable. 

La donación puede parecer una excelente opción, pero debe hacerse de manera responsable. En muchas ocasiones vemos a personas que podríamos suponer tienen necesidad, y aunque nuestro acto sea de buena fe, no garantiza que nuestra donación sea aprovechada. Lo ideal es acudir a centros comunitarios donde sabemos que la prenda será aprovechada. Es recomendable establecer un diálogo honesto con la persona a la que deseamos apoyar y garantizar que la ropa no terminará en la basura. 

Reutiliza

Tal vez la prenda ya tuvo su tiempo de vida y se vuelve imposible repararla. Cuando la ropa ya cumplió con el ciclo para el que fue diseñada es momento de emplear la creatividad. ¿En qué se puede convertir ahora? Tal vez unos jeans puedan ser una tote bag con los cortes y costuras adecuados. ¿Y si cortas esas dos camisas y haces una nueva? O esa ¡chamarra podría ser un chaleco! Intenta buscar una nueva manera de usar ese textil.

Si el daño es mucho puedes cortarlo en pedazos y usarlo para la limpieza. Tal vez ese calcetín que quedó sólo sirva ahora para limpiar el calzado. Incluso podrías armar un par de cojines o una cama para tu mascota con alguna prenda vieja y rellenarla con retazos de otras más. 

Recícla

Existen proyectos que buscan dar una segunda vida a los textiles por medio de procesos industriales, creando nuevas telas que puedan ser usadas para nuevas cosas. La marca H&M cuenta con centros de recolección en algunas de sus tiendas, ahí puedes llevar prendas que ya no puedan utilizarse. Ellos garantizan su debido tratamiento, se llevan a centros de reciclaje textil donde se procesan para obtener fibras que se convertirán en nuevos textiles. 

Lo más importante es recordar que la basura no existe. Arregla tus prendas a la primera imperfección, no permitas que se desgasten más. Cuídalas, lee las etiquetas y consulta cuál es la mejor manera de mantenerlas. Y si consideras que es momento de despedirte, investiga cuál es la mejor opción para el desecho de tu ropa. 

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