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De popote en popote: el frente a la injusticia generacional

Lo que estás por leer está escrito por alguien que no ha aprendido a juntar el agua cuando llueve, que de vez en cuando compra en tiendas de fast fashion, y que seguido se le olvida su termo para el café y usa desechables; pero que seguramente al igual que tú, sabe que si no es activista ambiental; algo tiene que hacer por conservar y proteger el medio ambiente (aunque muchas veces no sabe por dónde empezar). 

Aunque nuestra generación tiene un sinfín de herramientas para cambiar nuestras formas de consumir y cuidar de nuestros ecosistemas, y hemos crecido con personas como Gretha Thurberg, Jane Goodall o incluso Leonardo DiCaprio compartiendo el mundo,  parece que algo no nos está saliendo tan bien.  De acuerdo al Programa de las Naciones para el Medio Ambiente (PNUMA); la población mundial utilizamos alrededor de 1,6 veces la cantidad de servicios que la naturaleza puede proporcionar de manera sostenible. Es decir, estamos consumiendo todos los días mucho más de lo que el mundo natural tiene para conservarse y renovarse. Por lo que estamos frente al colapso de ecosistemas y la pérdida de la biodiversidad a gran escala, tanto que nos sería imposible llevar el registro de todas las especies que perderíamos al día. 

Injusticia generacional

Acabamos de pasar la conferencia climática más importante del mundo (COP26) con la participación de más de 130 jefes de estado y miles de personas diplomáticas discutiendo posibles compromisos para hacer frente a las consecuencias del uso de gas, carbón y petróleo que están calentando el planeta, pero los resultados aún no son tan esperanzadores. Una muy digna y muy joven representante mexicana, Xiya Bastida, se dirigió a la conferencia con un mensaje muy claro:

Hoy quiero hablar de la crisis climática como una injusticia generacional. Cuando hablamos de los impactos de las crisis climáticas en generaciones futuras hablamos como sí esas generaciones no estuvieran aquí, pero estamos presentes. Si detuviéramos la emisiones ahora mismo, dejaríamos el mundo con un incremento de las temperaturas de 1.1 grados centígrados, lo que ya está causando inmenso daño en formas de inundaciones, incendios forestales, huracanes, pérdida de la biodiversidad, migración forzada y más”. 

Estas pérdidas, como dice Xiye, ya no pueden seguir siendo pensadas hacia las generaciones futuras, pero hacia nosotras, las que ocupamos el mundo hoy; la degradación ya está afectando el bienestar de aproximadamente 3.200 millones de personas, es decir, 40% de la población mundial. Nuestra generación sí está cargando con una injusticia ambiental resultada de los complicados e intransigentes hábitos de consumo y de usar los recursos de quienes vinieron antes que nosotras. Pero también somos las responsables de cortar esta cadena que cada vez nos aprieta más el cuello. 


Este año, el PNUMA declaró los siguientes 10 años como el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas; y se propuso en este tiempo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero casi a la mitad para prevenir un cambio climático devastador.

Si eres de las mías y te da orgullo decir “sin popote, por favor”, pero poner cubetas al bañarte y luego lavar con esa agua, simplemente no es algo que estés lista para hacer; te comparto algunas ideas para hacer frente a la injusticia generacional y el cambio climático: 

  • Sigamos a la gente correcta en Instagram y Tik Tok, desde las que tienen ideas buenísimas para disminuir nuestro impacto en los ecosistemas. Como aquellas que publican cosas muy amigables y digeribles para las que no nos dedicamos de tiempo completo a cuidar el ambiente: Xiye Bastida, Greta Thunberg, Pablo Montaño, Mariana Matija; todos somos reciclaje..
  • Invertir en donar, unos pesos al mes a alguna organización que pueda hacer muchas cosas que a nosotras en el día a días nos rebasan; como PETA o Green Peace. Si no puedes donar dinero ahora, tal vez puedas donar tiempo en alguna organización o colectiva. 
  • Organizar sábados (o cualquier día) con tus amistades (y llevas al novie) para limpiar un lago, playa, parque, camellón. Seguramente les va a hacer mucho más cercana y servirá para tener espacios más dignos para todas. 
  • Consumir productos y servicios que estén certificados como sostenibles. 
  • Averiguar quién es la diputada o diputado de tu distrito y echarle una llamadita para ver qué iniciativas está presentando para proteger mejor nuestros ecosistemas. 
  • Aventurarse a comer cosas que se han producidas en la región o país,  y que no haya lastimado a nadie como parte de su producción. Aunque es complicado asegurarse de esto en cada cosa que compras, si la compras en un mercado o a alguien que sabes produce en tu ciudad; estás muy cerca de lograrlo. 
  • Entra a los debates sobre el cuidado ambiental, entre tus tías en Facebook o con tus primos en la cena de navidad. Los ecosistemas nos pertenecen a todas, y si sabes mucho o sabes poco, tu interés por protegerlos te hace suficientemente relevante en la conversación. 

Por supuesto que el combate al cambio climático y la injusticia generacional; no va a tener solución final en lo que tú y yo hagamos desde nuestras dinámicas diarias. Pero definitivamente estas sí contribuirán a una transformación cultural que genere un impacto significativo y que se vuelve parte de un movimiento global. 

Fotos por: Moisés Bautista

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