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Día Mundial de las Tortugas Marinas, ¿qué puedo hacer por ellas?

Las tortugas marinas son una especie de reptiles que han estado en nuestro Planeta por más de 110 millones de años. Podríamos enumerar cuantiosas cualidades pero entre lo que más logra impresionarnos es su longevidad y capacidad migratoria. En promedio las especies conocidas tienen una expectativa de vida de 150 a 200 años. La mayoría de las tortugas suelen viajar a miles de kilómetros desde su lugar de nacimiento para su desarrollo y reproducción; y posteriormente las hembras regresan a desovar al lugar donde nacieron. 

Simplemente las tortugas marinas son unas criaturas fascinantes, pero tristemente en la actualidad; las ocho especies que conocemos se encuentran en peligro de extinción. Seguro una de las imágenes que más te ha impactado en tu vida como ambientalista es la de una tortuga marina con un popote en la nariz. También puede que te encuentres viendo un documental donde se libera a una tortuga enredada en una red de pesca. 

La realidad es que la actividad humana ha puesto en peligro a las tortugas marinas. Claro, tenemos que hablar de la cantidad de desechos plásticos en los océanos; pero también de la sobreproducción del sargazo, la destrucción de las playas donde se anida y la caza de especies adultas y huevos. 

Tortugas Marinas en México

En México, playas de todo el país reciben a siete de las ocho especies de tortugas marinas existentes. Prácticamente todos los estados con costa, excepto Sonora; reciben tortugas Carey, Blanca, Golfina, Laúd, Lora y Caguama. Estas especies ven en nuestras aguas un territorio de tránsito, crianza y alimentación. Pero desde 1990 los avistamientos de tortugas han disminuido de manera considerable en México. 

La presencia de tortugas marinas en las costas mexicanas es un indicador de buena salud en los ecosistemas. Pero en el país existen problemáticas específicas que ponen en riesgo a las tortugas marinas. 

Tráfico de ejemplares adultos y huevos. Aunque en la mayoría de los países esta es una actividad ilegal, la realidad es que en el mercado negro aún se pueden encontrar especies adultas, bebés y huevos de tortugas marinas para todo tipo de propósitos. Durante muchos años en algunas poblaciones del país la sopa de tortuga o los huevos no sólo eran considerados un manjar, sino también se les atribuían propiedades afrodisíacas. También la piel de algunas especies, como la Laúd, es atractiva para la elaboración de objetos varios. 

Degradación de los ecosistemas. La contaminación afecta en gran manera a los ecosistemas. Las playas y aguas contaminadas con residuos orgánicos, inorgánicos o sanitarios pueden afectar las poblaciones migratorias; ocasionando enfermedades o muerte. 

Pesca irresponsable. En algunas ocasiones los pescadores terminan por capturar tortugas marinas en sus redes de pesca sin ser este el propósito original. Si no se cuenta con la información adecuada, se puede ver a la tortuga como un problema, ocasionando su muerte o mutilación en lugar de ayudarla a regresar al mar. 

Destrucción de playas de anidación. La invasión humana puede causar fuertes estragos en los ecosistemas. Independientemente de la contaminación generada, la presencia de la población en playas reservadas para anidación puede entorpecer los procesos naturales de las tortugas marinas. A esto debemos sumar las modificaciones que pueda sufrir la playa al cumplir un propósito turístico; con la construcción de inmuebles y espacios para la recreación humana. 

Para proteger a las tortugas marinas

A nivel legislación, en México existen mecanismos legales que buscan proteger a las tortugas marinas. Por un lado, está la Ley General de Vida Silvestre la cual prohíbe la extracción de tortugas y huevos de playas mexicanas. Mientras tanto, el Código Penal Federal establece sanciones de 1 a 9 años de prisión y el equivalente de 300 a 1000 salarios mínimos a quienes incumplan una serie de normas que protegen a las especies. 

Además, la PROFEPA -Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente- realiza una serie de actividades que involucran a organizaciones y población en general para el cuidado de las tortugas marinas. Desde vigilancia en playas de anidación, capacitación y auditorías a campamentos y proyectos tortugueros de carácter ambiental o turístico y hasta revisiones a embarcaciones de pesca durante las temporadas de anidación.  

Es importante que como ciudadanos participemos de manera activa con el gobierno y las asociaciones para la correcta protección de las tortugas marinas. Creo que no hace falta mencionar que a toda costa debemos evitar el consumo o comercio de productos derivados de las especies con presencia en México. 

También es recomendable investigar aquellos lugares que elegimos para vacacionar. Tal vez ese resort que nos encantó está en una playa que anteriormente estaba protegida para anidación. Mejor evitar ese lugar. Ahora bien, si deseas participar en actividades de rescate de huevos o liberación de tortugas bebés, asegúrate que estén respaldados por la PROFEPA. En muchos sitios turísticos se ofrecen este tipo de actividades pero sin las medidas y cuidados necesarios. 

Creo que tampoco es necesario recordarte evitar a toda costa el uso de desechables y hacerte cargo de manera responsable de los residuos que generes. Al final nuestras acciones repercuten en el Planeta y sus habitantes, algunos de ellos más antiguos que nosotros. Lo más importante es informarnos y tomar las decisiones que estén dentro de nuestras posibilidades. 

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