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El mundo está eligiendo a Shein ¿Realmente será tan malo comprar en la plataforma?

Cuando de moda sustentable se trata, hablar sobre fast fashion y sus modelos de producción es uno de los temas obligados a entender para poder plantear soluciones a los problemas sociales y medioambientales generados por la industria de la moda.

En resumidas cuentas, el modelo de fast fashion es básicamente la culminación de los procesos de industrialización de la moda (que iniciaron en la Revolución Industrial); para lograr que el tiempo de producción de una prenda se reduzca a tan sólo 3 semanas. Esto tomando en cuenta que el tiempo tradicional de hechura es de 3 a 6 meses. Este avance temporal es significativamente importante para el avance económico de la industria.

Pero nada es gratis en esta vida y este avance industrial aunque económicamente trajo beneficios para las marcas que lo iniciaron; tuvo un costo monumentalmente grande para el medioambiente y para la sociedad. Con consecuencias específicamente desastrosas para la personas que maquilan la ropa.

Según El Instituto McKinsey; el consumidor de ropa promedio compró 60 por ciento más prendas en 2014 que en el año 2000. Sin embargo, estos mismos compradores utilizan su ropa únicamente la mitad del tiempo promedio que se utilizaba hace 20 años. Generando una increíble cantidad de residuos textiles (uno de los residuos más difíciles de desintegrar y de reciclar) para el planeta. Además, para generar la ropa, de forma general no sólo ropa fast fashion, el consumo de agua necesario es muy grande: según la ONU en la industria textil se utilizan al año unos 93.000 millones de metros cúbicos de agua, lo suficiente para satisfacer las necesidades de consumo de cinco millones de personas.

Por otro lado, en la parte social, para conseguir que los precios de la ropa en los modelos de producción fast fashion sea tan accesible; se sacrifica (casi literalmente) a las personas que trabajan creando esta ropa. Este modelo se apoya en países con legislaciones laborales vagas para aprovecharse de la mano de obra barata y necesitada. Así, debido a la falta de oportunidades, terminan aceptando trabajos en donde la paga no alcanza ni siquiera para satisfacer las necesidades básicas de salud, comida y vivienda de la población. Por el contrario, estos trabajos se convierten en esclavitud moderna. Un problema bastante complejo y que requiere de muchísima empatía entender en un sólo párrafo.

Para prevenir que este tipo de procesos abusivos siguieran sucediendo en la industria de la moda, se crearon organizaciones como Fashion Revolution para señalar las malas prácticas e incentivar a los compradores a pensar mejor las marcas que adquieren. Concluyendo que el primer paso para dirigirnos hacia una industria más sana es exigir transparencia. Así, como compradores, tenemos información que nos ayude a saber cómo se fabricó lo que queremos comprar.

Entendiendo toooodo este contexto comencemos a adentrarnos a lo que venimos ¿en dónde encaja SheIn? ¿Es fast fashion? Y lo que nos trajo a aquí ¿es malo comprar en esta plataforma?

El modelo que te acabo de retratar, el modelo de fast fashion, Shein lo ha ¿perfeccionado? para generar aún más producción y con esto tener aún más ganancias. Si el modelo tradicional de fast fashion lograba tener listas colecciones completas en 3 semanas; el actual modelo de producción de SheIn te las proporciona en tan sólo 10 días. No, SheIn no es fast fashion, Shein le dio la bienvenida al ultra fast fashion.

Ahora bien, si pensamos en todos los daños medioambientales y sociales que trajo el fast fashion; pensemos en todo lo que el ultra fast fashion causa al planeta y las personas que (medio) viven de eso.

Una de las cosas por las cuáles Shein ha triunfado tanto es porque no hacen caso de nada que no les genere más ganancias económicas. Si los critican, sordeados y aquí no pasa nada, ellos continúan laborando. Ninguno de sus CEOs da entrevistas públicas que tengan que ver con su producción. Por lo tanto no hay estadísticas sobre esto que no tengan como finalidad medir su desempeño económico.

Sencillamente no existe transparencia sobre la marca y pareciera que después de todos las interminables pláticas sobre sustentabilidad que ahora existen alrededor de la moda; el público ha hablado y decidido que básicamente nos vale y que el deseo de tener algo nuevo y económico sigue siendo prioridad.

Y no sólo esto, como bien plantea el periodista Guillermo Fonseca en su investigación sobre la plataforma para Coolhuntermx; otro gran pilar de crecimiento de SheIn radica en que además de sordearse por las cosas malas, tienen una increíble y hasta aplaudible estrategia de crecimiento social basada en la colaboraciones con diseñadores emergentes. En apoyar y monetizar el diseño local y en entender perfectamente el tipo de influencers que necesitan. Dando así una visibilidad enorme que nunca antes nadie les había podido ofrecer a este tipo de creadores.

No se sabe a ciencia cierta en qué condiciones laboran sus maquilladores y de dónde obtienen las materias primas para crear la ropa. Lo que sí sabemos es que en este modo de producción capitalista nada puede ser gratis y la lógica nos obliga a sacar nuestras propias conclusiones. No necesitamos estadísticas cuando las cosas están sucediendo frente a nosotros. Todas las acciones que los hacen crecer económicamente las muestran por todos lados y aquellas que no; las ocultan con candados mas fuertes y cerrados que la bellota de la ardilla de La Era de Hielo que nunca pudo abrir.

Es sencillo, si sus procesos de producción no fueran injustos, los publicarían. Pero como seguramente no lo son, nadie habla de eso y se oculta en una tumba profunda, así ha triunfado Shein.

Es triste ver cómo todos nos estamos tragando el cuento feliz de Shein. Los diseñadores que abiertamente han hablado e incluso justificado sus creaciones a partir de discursos anticlasistas; ahora están colaborando con la marca sin querer darse cuenta que al final de todo, estas acciones también oprimen.

Y la generación que se jactaba de ser más consciente es ahora la que mas consume de esta plataforma. Aunque hay muchas personas que consumen Shein ignorando todo lo que les acabo de platicar, la realidad es que para comprar ahí debes tener acceso a internet y teniendo acceso a internet ya podrías tú informarte sobre todo este contexto y aunque no lo logres entender por completo; sí podrías entender, por lo menos, las consecuencias básicas y el poder de tu compra.

Claramente en este pequeño análisis no estamos abarcando por completo todas las aristas del consumidor de esta plataforma. Por ejemplo, las personas que compran Shein sin saberlo (así es, ya hay localidades de México en donde se vende Shein en aquellos locales en donde antes se vendían productos nacionales); y a todas las personas que compran Shein porque tristemente es el único lugar que les está dando alternativas amplias en cuanto a tallas.

La única excusa que en este momento ya no acepto es aquella de que “es para lo que me alcanza”. ¡Mentira! Shein tiene menos de cinco años de haber entrado al mercado nacional ¿dónde comprabas antes? Eso no es para lo único que te alcanza, eso es lo que en este momento está satisfaciendo tus necesidad consumista, y perdón por sonar tan regañona en esta última frase pero creo que a veces también es necesario echarnos el cubetazo de agua fría para entender la realidad cruda y si vas a comprar en Shein aceptar realmente porqué lo estás haciendo.

La realidad es que no nos informamos no porque no queramos; si no porque es doloroso quitarte esa venda de los ojos, y además es complicado deambular sin caer en estas provocaciones, en un mundo que todo el tiempo te exige tendencia y novedad, sin embargo no es imposible.

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