Blog

Guías para construir sustentable y sosteniblemente

Compartir:

El proceso tradicional de construcción utiliza una gran cantidad de combustibles fósiles y genera una alta demanda energética. Debido a estas emisiones, el sector de la construcción es uno de los mas contaminantes en el mundo. De hace dos décadas para acá, la industria ha empezado a reconocer públicamente la huella de carbono que genera en nuestro planeta y por ende a buscar soluciones para reducirla. Entre estas soluciones se observa el reciclaje de materiales, el diseño incluyente y sustentable; el consumo de materiales locales, la economía circular y la reducción del uso de energía y agua, por mencionar algunas. Para incentivar la incorporación de estas soluciones, existen bonos, guías, estándares y certificaciones nacionales e internacionales. Estas certificaciones, le dan un valor agregado en el mercado a las edificaciones y a la vez disminuyen su impacto ambiental.

¿Qué es una certificación para Edificios Sostenibles?

Las certificaciones de edificios verdes verifican que un edificio haya cumplido con los estándares ambientales, energéticos, de salud, diseño, construcción y desempeño. Existen certificaciones internacionales, nacionales y por regiones; países como el Reino Unido, Estados Unidos y Alemania han sido pioneros en la fijación de estos estándares. Algunas de las certificaciones mas populares son: LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental), BREEAM (Método de Evaluación Medioambiental del grupo BRE), WELL, Energy Star y DGNB (Consejo Alemán de Construcción Sostenible)

Estos estándares permiten crear obras que van más allá de lo estético y se enfocan en reducir los impactos ambientales. El principal objetivo es incorporar la sustentabilidad en el ciclo de vida de los inmuebles (planificación/ diseño, construcción, uso, renovación/demolición) para darle una mejor calidad de vida a los usuarios y dañar lo menos posible nuestro ecosistema. 

Para poder influenciar en el ciclo de vida de una construcción, las certificaciones establecen indicadores y referencias con características sustentables. Estos parámetros abarcan diferentes criterios como: la selección de materiales, eficiencia energética, calidad ambiental, confort térmico, gestión, uso ecológico de suelo, residuos, transporte, salud y bienestar. Los indicadores representan las “buenas prácticas”, permiten evaluar el comportamiento ambiental del inmueble y calificar qué tan sostenible es la obra a través de sistemas de puntuación. 

En México, existen incentivos fiscales para fomentar la construcción sustentable, por ejemplo: la reducción del impuesto predial en la construcción verde y la reducción en derechos por suministro de agua. En nuestro país también existe una certificación llamada EDGE (Excelencia en Diseño para Mayores Eficiencias) para medir la viabilidad financiera en proyectos de construcción sustentable. 

¿Cuáles son los pros y contras de las certificaciones? 

Cuando un inmueble se certifica y se le asigna la etiqueta de edificio verde este se vuelve un ejemplo a seguir para otras obras que buscan implementar prácticas sustentables. Para los arquitectos, diseñadores e ingenieros civiles es más sencillo incorporar la sustentabilidad en la obra cuando ya existen pautas para hacerlo; los indicadores de las certificaciones facilitan el proceso de mejora. Otro beneficio existente es que al certificar un edificio se ven disminuciones en el pago de servicios, como la luz, ya que se reduce el consumo energético a través de tecnología y diseño. También, los edificios verdes tienen un valor socioeconómico superior en el mercado. Al certificar un edificio se le da posicionamiento y reconocimiento a nivel local, nacional e incluso internacional. Los proyectos certificados comunican, a través del ejemplo, que la sustentabilidad es un factor importante en su misión y visión. 

Sin embargo, los procesos para certificar una obra suelen ser costosos y elevan el presupuesto inicial. Por lo regular, las certificaciones son implementadas por proyectos de construcción de gran tamaño; ya que las pequeñas y medianas obras no tienen los recursos suficientes para hacerlo. Asimismo, los estándares son sumamente rigurosos y por ende difíciles de alcanzar. Por ejemplo, a causa de la falta de flexibilidad, suele ser complicado aplicar una misma metodología para proyectos que suceden en diversas regiones geográficas. Además, para lograr la certificación es necesario coordinar a todos los equipos que forman parte del proyecto: de diseño, construcción, ventas, consultoría, etc; y esto suele ser demorador. 

¿Puedo construir de una manera sustentable sin certificar mi construcción?

La respuesta es sí. Hace algunos años, existía más publicidad para llevar a cabo una certificación ya que era la novedad que le daría un valor agregado al inmueble y sobre todo la única guía para incluir prácticas sustentables en las obras. Hoy en día, se espera que los edificios incorporen la sustentabilidad en el ciclo de vida como puedan y es por eso que las comunidades buscan alternativas menos costosas y accesibles. 

Esto no quiere decir que las certificaciones se encuentren obsoletas, como fue mencionado anteriormente, existen muchos beneficios para los edificios certificados. En cambio, se le invita a la sociedad a utilizar como guía los indicadores de una metodología de certificación específica (o varias) y llevar a cabo la propia revisión interna de sus proyectos de construcción. También se busca promover la incorporación de características sostenibles por razones éticas o económicas en lugar de fomentar solamente el reconocimiento público. 

La construcción sustentable optimiza el ciclo de vida de las obras, aumenta el valor de las propiedades; mejora la calidad de vida de los usuarios y contribuye a la preservación de nuestro planeta. Es importante cuestionar el proceso de construcción tradicional y dejar atrás aquellas prácticas que no fomentan la sustentabilidad. Para lograrlo, se puede adquirir una certificación o seguir simplemente su metodología sin certificar, lo fundamental es hacer consciencia y actuar.