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La basura no existe

El tema del día de hoy -la basura no existe-, es un tema que me apasiona mucho; porque como recursivo, digo: ¿cómo es posible que estemos desechando tanta cosa?

Si lo vemos desde lejos, el problema que tenemos con la basura es inmanejable. Son toneladas y toneladas de plásticos, microplásticos y residuos orgánicos, químicos en el agua y en el aire; y hasta basura espacial que ya está afectando a los satélites. 

Pero más allá, el concepto de la basura cala muy hondo en nuestro pensamiento. No solamente existe la basura, sino también hay cosas que decimos cómo “ese discurso es una basura”, “es una basura de persona”. También, el concepto de la basura está interconectado a una mentalidad. Una mentalidad de productos y personas desechables. Hoy en día, nuestras relaciones, impregnadas por el anonimato y el poder de autonomía que nos brindan las redes sociales y los sistemas de mensajería inmediatos; nos empujan a desechar cosas y personas, porque las consideramos como basura. Dejamos en azul a las personas que no queremos responder, así como dejamos en el basurero las cosas que huelen feo y queremos deshacernos. Muchas veces pasamos de una relación a otra, porque ya no nos gustó, perdió el brillo que tenía cuando nuevo, y la botamos, así como tiramos todas las cáscaras de cebolla. 

Pero si en vez de botarlas, y digo, quizás, no en todo los casos; pero ¿si en vez de dejar en azulito a las personas, les respondiéramos con honestidad y empatía?, ¿si en vez de botar a la basura esa cáscara, investigáramos un poco más y nos daríamos cuenta que es perfecta para un caldo, para hacer un ramen?, quizás sería otra cosa. 

La mentalidad de tomar, usar y desechar ha calado tan hondo que no estamos viendo qué nuestra vida misma es desechable. La basura no existe porque no hay una sola persona en este planeta que sea basura. Porque no hay una sola persona que merezca ser ignorada. Y porque no hay un solo residuo que no pueda ser utilizado para crear algo de mayor valor. Desde una sopa, hasta los casos que veremos hoy. 

La próxima vez que deseches a algo o alguien pará un momento y pensá: ¿Pude haber evitado esto? Y verás que la próxima vez, antes de comprar algo, y antes de entrar en la vida de alguien; podrás analizar si realmente vale la pena, si tenés tiempo para mantenerlo, si tenés la energía para darle un tratamiento. Y si tenés la necesidad. Si después de haber hecho el análisis llegás a una conclusión positiva, buscá cosas y personas de calidad, tratá de cuidarlas para que te duren el máximo de tiempo. Y, asegúrate de despedirte de ellas de una forma responsable, si llega el momento. 

La basura no existe, y nosotros, como consumidores, como actores, como personas y cómo humanos. Tenemos el mayor poder que pueda existir. Consumir, es un acto político. La basura, es un concepto del pasado. 

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