Blog

La carrera espacial y sus consecuencias medio ambientales

Desde siempre el espacio nos ha maravillado. Entender lo que hay fuera del Planeta, soñar con explorarlo e incluso conquistarlo. Es un instinto primitivo el de querer descubrir nuevos horizontes y hacerlos propios. Desafortunadamente es ese el mismo instinto que nos ha llevado a buscar dominio sobre la naturaleza y a ignorar las consecuencias de nuestro sentido de poder. De tierras lejanas, pasamos a codiciar otros planetas, galaxias y la carrera espacial ahora pertenece a los millonarios del Planeta. 

En días recientes el mundo presenció el lanzamiento de tres cohetes espaciales, fabricados por tres empresas privadas de tres hombres multimillonarios. SpaceX de Elon Musk, Virgin Galactic de Richard Branson y Blue Origin de Jeff Bezos prometen democratizar el espacio y poner al alcance de muchos el turismo espacial. 

Pero los recientes lanzamientos no son nuevos. Tan sólo el Falcon 9 de SpaceX tiene registrados 122 lanzamientos en los últimos años. Este es el primer modelo de lanzamiento pero la empresa ha desarrollado al menos otras tres aeronaves. El problema con el Falcon 9, por ejemplo, es que emplea queroseno como combustible, un hidrocarburo que proviene del petróleo

Elon Musk promete en su compromiso con la sustentabilidad desarrollar soluciones como el reuso de aeronaves y desperdicio que deriven de los lanzamientos. Desde mediados del siglo XX la basura espacial se convirtió en un tema. Los lanzamientos con fines de investigación, transporte de profesionales a la Estación Espacial o lanzamiento de satélites para telecomunicaciones; suelen dejar a su paso residuos dentro y fuera de la atmósfera. 

Basura y contaminación a partir de la carrera espacial

Iberdrola, estima que al menos existen en la actualidad 128 millones de fragmentos menores a un centímetro flotando en el espacio derivados de la actividad humana. Además, se estima que existen 900,000 pedazos de basura entre 1 y 10 centímetros orbitando la tierra. Y por último, 34,000 objetos superiores a los 10 centímetros

Y si bien los desechos espaciales son una problemática que podría tener solución en el adecuado proceso y diseño de las aeronaves; el verdadero problema son las emisiones a la atmósfera. En tan sólo el 2020 se tuvieron 114 intentos de lanzamiento operados por diferentes empresas y organizaciones. Pero se estima que para el 2031, con el turismo espacial como una industria activa, se realicen en promedio 1,000 lanzamientos al año.

Hay quienes argumentan que esta carrera espacial aún representa nada en comparación con los 100,000 vuelos comerciales que a diario operan a nivel global. Pero se espera que el crecimiento de lanzamientos espaciales aumente 5.2% anual y cabe mencionar que los gases emitidos en la atmósfera permanecen en promedio dos o tres años más de lo normal; esto incluido el vapor de agua. En comparación, tan sólo el Falcon Heavy de SpaceX emitió por lanzamiento el equivalente a 18 aviones boeing 747. En otras palabras, este tipo de lanzamientos emite el mismo CO2 en minutos, que un auto convencional podría en más de dos siglos.

El turismo espacial no sólo contempla viajes de ida y vuelta al exterior de la atmósfera. Los planes ambiciosos son construir estaciones espaciales que puedan fungir como resorts e incluso la colonización de Marte. En contraste con este plan, encontramos la advertencia del reporte del Cuerpo Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU; donde nos dice las graves consecuencias del cambio climático y su estrecha relación con las emisiones de CO2. 

Pareciera incluso que en nuestro deseo de colonizar el espacio y ganar esta carrera espacial, estamos dispuestos a adelantar la fecha de 30 años que nos dan para enmendar nuestras emisiones. 

Transparencia

En las páginas de SpaceX, Virgin Galactic y Blue Origin podemos encontrar información sobre los proyectos. La realidad es que SpaceX es la única transparente en el tipo de combustible que emplea, el número de lanzamientos que ha realizado y los resultados de estos. Blue Origen se limita a explicar de manera general el funcionamiento de sus diseños, sin mencionar sus combustibles; y Virgin Galactic apela a la nostalgia prometiendo que “cada niño en el planeta tendrá la posibilidad de viajar al espacio”. 

¿Qué es más importante? ¿El expandir nuestros horizontes en la búsqueda de nuevos territorios en una nueva carrera espacial? o ¿frenar nuestras actividades para salvar el que ha sido nuestro hogar durante miles de años? 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: