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La guía que no sabías que necesitabas para elegir mejor tus prendas


Si solo guías tus compras de ropa por marca y precio necesitas leer esta guía para hacer mejores decisiones de compra.


«No hay prenda más sostenible que la que ya existe», es uno de los aforismos que más usamos en el mundo de la sostenibilidad para determinar si necesitamos meter prendas nuevas a nuestro clóset. Sin embargo, siempre he considerado que aunque te rijas bajo dicha regla, los caminos de la vida te llevarán a tener que comprar alguna prenda u objeto textil nuevo: uniformes, blancos, ropa interior, e incluso las compras conscientes y reflexionadas. Así que, de elegir una prenda nueva, ¿qué factores habría que tomar en cuenta para determinar su calidad y durabilidad?

La transparencia de la marca, sin duda, es un gran factor a considerar y es el tema que rige el mes en Luvit. Sin embargo, como diseñadora de moda que rehabilita prendas con frecuencia veo desgastes, roturas, agujeros o descomposturas en general que van más allá de la marca, del lugar de confección, de las líneas premium o del precio de la prenda. Por eso quiero proponerte una lista de detalles en los que te puedas fijar para seleccionar mejor tu ropa (incluso al comprar segunda mano) y así asegurar que te van a durar más que otras. Para mí todo empieza en los textiles.

FÍJATE EN LA TELA

La tela es el factor que define -casi- por completo a una pieza, así que es un buen punto de inicio. No es necesario que domines los nombres de las fibras, los tipos de tejido ni someterlas a un análisis de laboratorio. Pero ponerle atención a los siguientes factores seguro cambiará tu perspectiva de lo que has comprado hasta ahora. 

Textura: Del tacto nace el amor. Revisa la tela con tus manos, tan solo al frotarla con los dedos puedes darte cuenta de si es una textura agradable para tu piel y si querrás usarla en repetidas ocasiones.

Peso: Con los años y el recorte de presupuesto en materias primas, muchas telas se han vuelto más delgadas (menos hilo, menos gasto). Revisar el peso de la prenda te ayudará a determinar si es tan delgada que puede llegar a transparentarse o a romperse pronto.

Composición: Para este aspecto te vas a fijar en la etiqueta que casi siempre viene en el costado interno. Podríamos escribir un libro sobre este tema, pero a grandes rasgos te recomiendo elegir fibras naturales (algodón, bambú, lana, lino, cáñamo). Lo más seguro es que encuentres que estas fibras vienen combinadas con otras, procura, que al menos 70% de esa composición sea de fibras naturales.

Lavado: La adultez también implica entender cómo se lava cada prenda. Este es un factor importante a tener en mente porque tal vez las prendas de lavado delicado o a mano es mucho compromiso para ti. Si no le das el cuidado adecuado a cada prenda lo más seguro es que no conservarán su calidad inicial.

Edad: Todo en este mundo envejece. Considera, con base en tu experiencia, cómo envejece la prenda que estás por comprar. ¿Se le forman bolitas, se aguada, se destiñe la tela? Quizás no tengas muchas de estas respuestas pero considerarlas genera una compra más consciente sobre lo que puedes esperar de tu prenda.

FÍJATE EN LA CONFECCIÓN

Muchos detalles de calidad surgen a partir de la manera en la que están confeccionadas las prendas, y hoy sabemos que la mano de obra es de los costos que más buscan abaratar las marcas. Así, la producción por volumen hace que cierta calidad en los acabados se pierda y esto puede derivar en agujeros o descomposturas. Voltea tu prenda y échale un ojo a algunos de estos factores.

Tensión: Tiene que ver con qué tan apretada o suelta está una puntada. Desde luego lo ideal es que sea una tensión normal, donde las costuras se ven lisas: no chinas (hay mucha tensión) y no tan aguada que ni sostiene las piezas.

Puntadas por pulgada: Sígueme en esta lógica: mientras más puntadas haya en una longitud de una pulgada, la costura estará más reforzada. ¿Uno de los trucos más viejos del fast-fashion? Hacer puntadas más largas para terminar de coser más rápido. Así, conforme más abiertas están las costuras, más fácil pueden descoserse. 

Hebras sueltas: Desde luego, si al inicio notas algún hilo o hebra suelta podría no ser una buena señal. Puedes jalarlo un poco o tratar de ver si este detalle está haciendo que otra pieza se descosa. 

Refuerzos: No solo hay que revisar que las costuras de armado de la prenda estén en buen estado. Revisa los botones, los cierres, los bolsillos o incluso las puntadas decorativas que si bien no sostienen nada, tienen mucha influencia sobre el acabado de la prenda.

FÍJATE EN EL FIT

El siguiente aspecto a considerar parte de probarte las prendas, y esto siempre genera apatía ya que pocas veces nos tomamos el tiempo de probarnos una prenda antes de comprarla. Incluso el e-commerce dificulta este paso, sin embargo, ¿cuántas veces no hemos comprado algo sin probárnoslo y después esto ha resultado problemático? Ahora sí, con la prenda bien puesta, considera lo siguiente:

¿Alterar o no alterar?: Probarte la prenda no significa que te va a quedar bien. Pero algunas veces compramos ropa sin volvernos conscientes de que requerirá ajustes posteriores, como el dobladillo, algún ajuste de hombro o del largo de las mangas. Pregúntate qué alteraciones extra son necesarias y considéralo en tu presupuesto.

Muévete: Si cuando te pruebas una prenda solo te contemplas al espejo lo estás haciendo mal. Lo ideal es que la pruebes en un contexto real: siéntate, camina, muévete, e incluso realiza movimientos que tengan que ver con tu estilo de vida o tu trabajo. Si te resultan incómodas ahí puede haber un factor a considerar.

Respirabilidad: Tiene que ver con la capacidad del tejido para hacer que la humedad de tu sudor salga y así mantener tu piel seca por dentro. Al sentirla sobre tu piel determina si es una pieza que te facilita la transpiración o que la aumentaría.
Tu propio test: Por último, te invito a considerar la ropa a partir de tu propia óptica. Todos tenemos pequeños gustos o preferencias sobre texturas, colores, aplicaciones, y que a veces olvidamos al comprar. Esto puede derivar en prendas que llevan mucho tiempo en tu clóset esperando el momento propicio para ser usadas. Nadie te conoce como tú, ¿realmente la prenda que tienes en tus manos será clave en tu clóset?


LAS IDEAS EXPRESADAS EN ESTE ARTÍCULO SON FRUTO DE LA LABOR Y EXPERIENCIA DE NATALIA SILVA DE LONG.

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