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La historia de Tampico y sus cocodrilos

Mi mamá es de una pequeña ciudad costera en el Golfo de México llamada Ciudad Madero. Desde muy pequeños pasábamos al menos dos temporadas al año en casa de mis abuelos. Me impresionaba muchísimo la cantidad de agua: ríos, canales, lagunas, manglares y el impresionante océano rodean la Zona Metropolitana de Tampico; donde se encuentran Ciudad Madero, Altamira y Tampico. Pero me impresionó aún más cuando visitamos por primera vez la Laguna del Carpintero y pude ver de cerca cocodrilos.

La Laguna del Carpintero se encuentra en el corazón de Tampico y es un importante centro cultural y turístico para el estado. Cerca de aquí se realizan las Fiestas de Abril, un importante evento cultural de la ciudad. También está el Museo de la Cultura Huasteca y cuenta con espacios para el esparcimiento y comercio informal. 

Este sitio es un importante ecosistema dentro de la ciudad. Cuenta con manglares integrados por mangles negros y blancos; además es un importante sitio para aves migratorias como las garzas. En su fauna se encuentran iguanas, tlacuaches y en algún momento incluso nutrias. Fue incluso en esta laguna donde la bióloga mexicana María Concepción Rodríguez descubrió una especie de langostino. Sí, la biodiversidad es enorme en este espacio de apenas 150 hectáreas, pero lo más impresionante son los cocodrilos.

Cada hora parte del muelle una lancha que da servicio a turistas. A bordo de ella se rodea la costa de la Laguna y se señalan importantes puntos culturales e históricos. Pero lo más impresionante es cuando alguien grita y señala el agua para ver un escamoso hocico y ojos saltones asomando del agua. Se estima que actualmente viven poco menos de 100 ejemplares de cocodrilo en las aguas de la laguna. 

Todo empezó a inicio de la década de los años 70 cuando la mancha urbana comenzó a expandirse. Como comenté al principio, es impresionante llegar a la zona por vía aérea y ver cómo los cuerpos de agua son casi el mismo territorio que donde se encuentran las casas y el desarrollo urbano. Se cree que conforme la población alcanzó lagunas y zonas de manglar en diferentes partes del territorio; los cocodrilos decidieron adentrarse en lugar de retirarse. 

Durante mucho tiempo la relación entre los pobladores y cocodrilos evolucionó como en cualquier otra zona similar en el país. Los cocodrilos se mantenían en su hábitat natural y los humanos por miedo se limitaban a no visitar dichas zonas. Aquellos cocodrilos que entraban en la zona habitada eran cazados y servían como alimento para sus depredadores. Pero en la década de los años 70 se promulgó una ley a nivel federal que prohibía su caza. 

A partir de ahí la situación empezó a salirse un poco de control con la población de cocodrilos en Tampico, específicamente en la Laguna del Carpintero. La ciudad vio un importante atractivo turístico en promover la existencia de cocodrilos en la laguna y comenzaron a “normalizar” la convivencia con la especie. Fue tal la popularidad que el afamado Cazador de Cocodrilos, Steve Irwin, grabó un programa en la zona a principios de los años 2000. 

La situación es que al normalizarse este tipo de convivencia, sin la educación necesaria, los humanos no entendemos los límites y el respeto que los animales merecen. Tan solo desde 2008, ha habido 39 contactos entre personas y cocodrilos en la zona, nueve de ellos con resultados mortales. El más reciente fue protagonizado por una mujer en situación de calle que decidió lavar su ropa a orillas de la laguna. Esta fue alcanzada por un cocodrilo y falleció en la zona. La muerte revivió el debate si la convivencia entre ambas especies es segura tanto para una como para otra. 

El gobierno argumenta que en la zona se cuenta con la señalización necesaria para advertir sobre los peligros y que un amplio territorio de la orilla está amurallado. Lo cierto es que es muy común ver a pobladores arrojando peces y lechuga a los cocodrilos desde estás zonas amuralladas, las cuales suelen no superar el metro de altura. De acuerdo a expertos en la especie, esto es un problema, ya que los animales relacionan al humano con alimento; lo cual podría ser el motivo por el cual es cada vez más común ver cocodrilos en las zonas aledañas a la laguna buscando alimento. 

“Si te pones a pensar, nosotros somos los que invadimos su casa. Lo normal es que la defiendan. Es su naturaleza.” Esto fue lo declarado por Susana Castañeda al periódico El País en una entrevista después del reciente incidente. 

La problemática en Tampico con los cocodrilos es la invasión del humano a territorio ajeno y la falta de educación para poder coexistir de la mejor manera. Mientras el gobierno continúe priorizando el atractivo turístico y la gente continúe alimentando a los animales; se pondrán en riesgo más vidas humanas y animales. 

Fotos cortesía @tampicomaderomx

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