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La importante recuperación de los manglares

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Los manglares son humedales que se componen de mangles, una especie de árbol que su evolución le permite vivir en cuerpos de agua. En México existen tres tipos principales de mangle: el rojo, el blanco y el negro. Actualmente los manglares que se encuentran en las costas del país representan el 6% del total de los que encontramos en el mundo; posicionándonos como el cuarto en relevancia entre las otras naciones.  

Los manglares representan un excelente agente biótico en los ecosistemas. Entre sus funciones se encuentran dar aire limpio, ser refugio para especies animales, regular el clima, absorben carbono desde la raíz y liberan oxígeno en la atmósfera. Además, disminuyen la intensidad de los fenómenos meteorológicos al tocar tierra, capturan y almacenan carbono en la atmósfera. 

El manglar negro es una especie que tiene la capacidad de absorber sal del suelo y escretarla a través de sus hojas y da una flor que es mielífera. Esto propicia ecosistemas favorables para polinizadores como las abejas

Además, estos ecosistemas resultan en un importante motor económico. Las poblaciones cercanas a ellos pueden emplearse por medio de la pesca, extracción de sal y el turismo responsable. 

El factor humano y su impacto en los manglares

Desafortunadamente es también el ser humano la principal amenaza para los manglares. El crecimiento de la mancha urbana puede ocasionar que se destruyan estos ecosistemas o se limiten los cuerpos hídricos que los alimentan. Pero es también la labor humana la que está ayudando a recuperar muchos de estos ecosistemas. 

Del 2015 al 2020, los manglares pasaron de 775,555 hectáreas a 905,086. Asociaciones como Producción Primaria CINVESTAV y las Chelemeras representan importantes aliados en esta causa. Charlotte de No seas waste, visitó la zona de Progreso, Yucatán de la mano de NatGeo para conocer la importante labor de las mujeres chelemeras en la recuperación de los manglares.

Las Chelemeras en Progreso, Yucatán

Este es un grupo de casi dos decenas de mujeres que se dedican a la creación de canales y la siembra de manglares para la recuperación de la zona. Su labor inicia removiendo el sedimento que se coloca en las orillas de los canales que van creando y este se lleva a zonas más profundas. Esto es importante para evitar que el suelo se endurezca. Los canales deben alcanzar los 80 centímetros de profundidad y en promedio se remueven de 200 a 300 costales de sedimento por jornada. 

A los espacios con mayor profundidad se les conoce como tarjinas, y es ahí donde se siembran los mangles. Esto representa una fuente de ingresos para las mujeres de la zona que después detona en un motor económico para la comunidad. Además de las actividades antes mencionadas también se puede obtener miel para su comercialización y el caracol chivita, el cual es una delicia de la zona. 

La labor de las chelemeras en la recuperación de manglares nos recuerda que existen tres puntos para la viabilidad de un proyecto de recuperación ambiental. Este debe ser socialmente aceptado, esto quiere decir que la comunidad debe entender su beneficio e involucrarse. Debe ser también económicamente viable, la inversión que se realiza tiene que tener un retorno. Y por último tiene que ser ecológicamente funcional, lo que significa que la planeación debe contemplar los factores abióticos y bióticos para la preservación del ecosistema.