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La industria alimenticia y su problemática con el agua

Las conversaciones en torno al agua cada vez se tornan más agresivas. Pasamos de la amable invitación por parte del gobierno a cerrar la llave en curiosos comerciales; a la constante noticia en las televisoras: el agua se acaba. Sí, podría parecer alarmista y extremo, pero es la situación en la que nos encontramos. 

Las grandes ciudades de México se encuentran luchando por transportar agua a sus calles. Ciudad de México, por ejemplo; emplea la misma cantidad de energía eléctrica que toda la ciudad de Puebla sólo para traer agua. Por otro lado, el gobierno de Jalisco advierte a sus vecinos que buscará tomar medidas drásticas para proteger el vital líquido que se encuentra en su territorio ya que la Zona Metropolitana de Guadalajara experimenta cada vez mas desabasto. En total son 15 los estados, principalmente en el norte del país, que se encuentran en extremadamente alto dentro de una escala de riego.

Claudia Campero, de Greenpeace México; comentó sobre una de las principales problemáticas en nuestra relación con el agua. La cosa es que no entendemos que el agua no es un recurso renovable cuando no se cuida de los ecosistemas y se contamina. Sí, podríamos observar un mundo azul desde el espacio, pero toda esa agua no es apta para nuestro consumo y la que sí es, está cambiando sus características hasta el punto de volverse inaccesible o tóxica. 

La industria alimenticia y el agua

Pero claro, la industria alimenticia no queda exenta de esta responsabilidad con la manera en la que consumimos y contaminamos el agua. Para empezar a comprender la problemática que involucra a nuestros alimentos con el agua separemos en dos ramas esta industria: agricultura y ganadería. 

Para empezar podemos hablar en la agricultura del agua empleada para el riego. Esta suele entrar en contacto con agentes químicos provenientes de pesticidas y fertilizantes y terminan por contaminarse. Además, muchos de los sistemas de riego son obsoletos o se encuentran en malas condiciones, por lo cual se desperdicia muchísima agua. Se estima que el 57% del agua empleada en cultivos se desperdicia por diversos factores como la evaporación

Aquí también es importante hablar de los pesticidas, los cuales se aplican de manera aérea sobre los cultivos. En muchas ocasiones esto provoca que sólo el 1% de los químicos llegue a las plantas, el resto termina por contaminar el aire, suelo y cuerpos de agua cercanos. Dentro de la agricultura, la industria azucarera es de las mas contaminantes, esto en temas de desechos orgánicos que terminan en los cuerpos antes mencionados. 

Por el lado de la ganadería, el agua que se emplea para el cuidado de los animales es en sí ya un problema. El líquido que se emplea en su mantenimiento y limpieza, termina con residuos tóxicos como hormonas y desechos fecales que van a dar en el subsuelo o cuerpos de agua. La FAO considera que la contaminación de fósforo y nitrógeno en el Mar de China se debe en gran parte a la ganadería de la región. 

También está el tema de la tala para terrenos de pastoreo y el sobrepastoreo. Esto ocasiona que el suelo se erosione y la tierra no absorba de manera adecuada el agua. Entre más hectáreas se destinen para pastoreo, más se reducen las áreas naturales y se afectan los ecosistemas. Esto impacta directamente en la captación y autoregeneración del agua. 

Por último, los procesos de empaque. Es común encontrar muchos de estos productos en empaques plásticos, los cuales tienen que ser lavados para su uso. Aquí también se emplea agua que está en contacto con químicos y termina por deshacerse. Además, el hecho de usar plásticos de un solo uso para proteger los alimentos incrementa los desechos que llegan al mar. 

Protesta por la agricultura industrial en Yucatán © Arturo Rocha / Aerofilms / Greenpeace

Pero, ¿cuál es la solución? 

Sí, es necesario disminuir nuestra ingesta de carne. Al reducir la demanda de productos de origen animal ayudamos considerablemente a la problemática del agua. Pero también debemos ser conscientes del origen de los productos de origen vegetal que pensamos consumir. 

Al final lo más importante es la transparencia y tomar decisiones informadas. Si decides no dejar de consumir carne, opta por granjas responsables donde los animales tienen una vida digna y se crían de manera orgánica. Pero si decides una dieta vegetariana, también infórmate sobre los productores y opta por aquellos locales o incluso busca alternativas de huertos en casa y autocultivos. 

El agua es un problema de todos, y está en nuestras acciones diarias aportar a su distribución y consumo responsable. 

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