Blog

¿Por qué no tenemos una lucha eco LGBT+?

Compartir:

Junio es el mes en el que se conmemora la lucha por los derechos de las poblaciones LGBT+ alrededor del mundo. Los medios integran a sus contenidos temas de interés para esta población e información que busca crear conciencia en el público en general. Las marcas lanzan colecciones cápsula llenas de banderas arcoiris y campañas que celebran que “el amor es amor” y que todxs podemos ser sus clientes. 

Vamos por partes, primero, si tenemos otros movimientos de justicia social como el feminismo o la eliminación del racismo y encontramos en ellos relación con mejorar el entorno y el medio ambiente; ¿por qué no tenemos una lucha eco LGBT+? Para esto, es importante recordar que en México los colectivos como el Frente de Liberación Homosexual o el Grupo Autónomo de Lesbianas Oikabeth; lucharon en los setenta junto a colectivos feministas, por los derechos de los obreros o por la Revolución Cubana. Es decir, la lucha por nuestros derechos no se había desvinculado de la de otros grupos oprimidos. 

¿Qué pasó? 

A medida que las personas, sobretodo, hombres gay, han ganado representación mediática, las disidencias sexo genéricas también se han vuelto un espacio “aceptado” en sociedad. Se ha creado un sistema homonormativo de la experiencia gay o lésbica; mientras se acaten valores y aspiraciones heteronormadas (tener familia, casarse, no cuestionar al estado), se les asegura tolerancia en la esfera pública. Pero esto aleja a estos sectores ahora “integrados” de entender otras problemáticas que el mismo colectivo enfrenta. 

El contexto de violencia y abuso a las personas trans, el activismo por la información y avance en temas de VIH, la visibilidad intersex, el derecho de las personas no binarias; parecen situaciones aisladas cuando estamos preocupados por cuál colección del Pride nos vamos a poner para la marcha o quien va a ganar Drag Race. Y ni hablar de la vinculación de esta lucha con el medio ambiente, ya no existe. El sistema capitalista neoliberal, es la manera en la que funciona el mundo. Pero podemos ser críticos de los procesos bajo los cuales las empresas trabajan y entender que se cruzan con la opresión de otras poblaciones; además de la LGBT+.

Es decir, ¿es válido tener una colección del orgullo cuando hay múltiples denuncias de explotación laboral en las fábricas donde estas prendas se confeccionan? O, ¿qué le pongan una bandera de arcoíris a un refresco cuando las plantas de la empresa están acabando con las reservas de agua limpia del país? 

Ecofeminismo

El ecofeminismo, es una corriente de pensamiento y de activismo que analiza críticamente las creencias que apuntalan el modelo de vida ecocida, patriarcal, capitalista y colonial, que denuncia los riesgos a los que somete a las personas y al resto del mundo vivo y propone miradas alternativas para poder revertir esta guerra contra la vida (Ecologistas en acción). Este reconoce que la lucha no es aislada y que se necesita modificar nuestro estilo de vida para llevar una existencia sin opresión. 

Si nos sirve de lección, lo importante es no olvidar el origen de nuestra lucha y que estamos exigiendo libertad y respeto a un sistema que al mismo tiempo invisibiliza a otras poblaciones. Algunas letras del acrónimo LGBT+ son más privilegiadas que otras y hemos llegado a un estado en el que algunos podríamos no preocuparnos y vivir una existencia tranquila; pero somos más fuertes cuando luchamos todxs por las injusticias que el sistema perpetúa. 

En la primera marcha del Orgullo Homosexual en México, en 1979, se leía en los carteles: “Nadie es libre hasta que todos seamos libres”. Vale la pena proponernos un entorno más sano en todos los niveles y caer en cuenta que si todxs lucháramos por el reconocimiento de nuestras identidades, la erradicación del racismo, el fin de la violencia de género, contra el cambio climático y la desaceleración de los ritmos de producción actuales, seríamos una vasta mayoría.