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¿Qué pasa con el agua en la Ciudad de México?

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El estrés hídrico ha sido una constante en las noticias del país. Desde la sequía que afecta gran parte del territorio hasta las noticias sobre la falta de agua en Nuevo León. Pero esta crisis si bien al momento sólo se ha hecho evidente en algunas regiones, la realidad es que la mayoría de los mexicanos somos susceptibles a la falta de agua potable. Claro, la Ciudad de México no es la excepción. 

Para el 2020, la Ciudad de México contaba con 8,92 millones de habitantes y con la Zona Metropolitana del Valle de México sumaban un total de 24,4 millones de habitantes. Esto representa el 7,5% de la población del país en el 0,8% de su territorio; concentrando el 17% del total de las actividades económicas nacionales. 

El agua en la Ciudad de México

Este nivel de población en esta cantidad de territorio representa todo un reto para el suministro de agua potable en la región. Para empezar está el difícil acceso a nuevas fuentes de abastecimiento. El rápido crecimiento de la población ocasiona que los lugares de dónde se extrae el agua se vean comprometidos año con año. 

El principal abastecimiento de la zona metropolitana viene del Acuífero Zona Metropolitana del Valle de México. Después se obtiene parte importante del sistema Cutzamala y Lerma. En el caso del Acuífero, cada vez se tiene que extraer el agua de una mayor profundidad, ocasionando un incremento de la infraestructura y modificando la calidad del agua. 

Después viene el problema de la situación actual de la infraestructura. La tubería principal que abastece la ciudad se le llama red primaria, y de esta se desprende tubería de menor diámetro que tiene como principal propósito llevar el agua a los hogares. El problema es que en muchos casos la condición de estas tuberías es deplorable por superar su tiempo de vida. De aquí que hasta el 42% del suministro de agua se pierda antes de llegar a los hogares por problemas de fugas. 

Por último, el 26% de los hogares en la Ciudad de México no reciben el agua suficiente y el 15% no cuenta con agua potable a diario. Esto significa 1,8 millones de personas que tienen acceso a agua potable de manera intermitente. 

¿Qué podemos hacer? 

La CONAGUA anunció emergencia por sequía a diferentes niveles en tres cuartas partes del territorio nacional. Es por esto importante tomar algunas medidas. 

Para empezar cuidar nuestro consumo hídrico. Si bien podrías pensar que tu mayor consumo de agua es el que ves, detrás existe algo llamado agua virtual que representa más del 90% de tu huella hídrica. Por ejemplo, la cantidad de agua que se necesita para producir un litro de tu bebida favorita o para obtener un kilo de carne. 

La realidad es que la agricultura y la ganadería son los principales consumidores de agua. Después vienen las industrias, como por ejemplo la moda, refresqueras y cerveceras. Al final mejorar tus hábitos de consumo y adquirir de productores locales puede representar una importante disminución en tu huella hídrica. 

En casa aprovecha el vital líquido al máximo y evita desperdiciarlo. Disminuye el tiempo que pasas en la ducha, si te es posible usa baño seco y cuida en qué empleas agua en tus actividades diarias. Si detectas una fuga en tu hogar o en la calle inmediatamente reportala. 

También es importante incentivar los sistemas de captación de lluvia tanto en lo público como privado. Por último, exigir a nuestros gobernantes medidas estrictas para el cuidado del agua, su correcto tratamiento y evitar que las grandes empresas acaparen los cuerpos de agua.