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The Body Shop: luchando por un presente y un futuro en armonía desde 1976

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“Los negocios dan forma al mundo. Es capaz de cambiar la sociedad en casi cualquier forma imaginable”, Anita Roddick, Fundadora de The Body Shop.

Cuando hablamos de lograr una transformación hacia la sostenibilidad tenemos que mencionar que un cambio sistemático y tangible se crea poco a poco. Acción tras acción. Siempre aprendiendo, adaptando y mejorando. Hablamos de un cambio total de paradigma que naturalmente nos acerca a un mundo de colaboración. Un trabajo en equipo entre el sector público, las empresas y las personas. Todos juntos con un mismo objetivo en mente: crear una realidad con justicia social y balance medioambiental. La responsabilidad no recae en una sola empresa, en una sola persona o en una acción si no en la suma de muchas voces repitiendo el mismo mensaje hasta lograrlo. Anita Roddick, activista y fundadora de The Body Shop, fue alguien que desde un inicio unió su pasión por lograr este futuro deseable con su innovación y emprendedurismo. Su historia sigue inspirando hasta el día de hoy y la nueva transformación de The Body Shop refleja exactamente esto. 

Más de 35 años luchando 

Cuando The Body Shop abrió sus puertas por primera vez en 1976, era una pequeña tienda pintada de verde en las calles de Brighton, Inglaterra. En una realidad caracterizada por movimientos de liberación personal y resistencia contra la autoridad, Anita Roddick mostró su rebeldía al crear una marca radicalmente diferente a las grandes empresas comerciales de la industria de la belleza. 

Su apuesta era simple: ingredientes de origen ético y  natural en empaques sencillos y prácticos que se pudieran rellenar fácilmente. En la esencia de esta marca emergente se encontraban rituales de belleza auténticos para todo tipo de cuerpo con el objetivo de hacer sentir bien a sus consumidores en su propia piel. Libre de prejuicios ni estándares inalcanzables de belleza siendo fiel creyente de que los negocios podrían ser una fuerza para el bien.  

“Las dimensiones sociales y ambientales están entretejidas en el ADN de la empresa. No son ni los primeros ni los últimos de nuestros objetivos, sino una parte constante de todo lo que hacemos”,

Anita Roddick, Fundadora de The Body Shop.


The Body Shop nació para luchar

Desde sus  inicios, la marca ha tenido un corazón activista, y junto con su fundadora se ha caracterizado por sus campañas a favor del cambio social sistémico a largo plazo. Desde siempre y para siempre esto será el sello de The Body Shop. Siendo mucho más que una marca de belleza, su propósito sigue siendo comprobar que un negocio ético también puede ser un modelo rentable y replicable. Esto para ser pioneros en nuevas y buenas prácticas en el mundo de los negocios y así poco a poco transformar a toda una industria. 

La prohibición de la crueldad animal 

Probablemente una de las campañas más icónicas de TBS fue en contra de las prácticas de crueldad animal en la industria de la belleza. En 1996 entregaron una petición firmada por 4 millones de personas a la Comisión Europea y en 1998, Gran Bretaña introdujo la prohibición de experimentar con animales en productos e ingredientes cosméticos. Un ejemplo claro de activismo transformado en acción. Esta campaña convirtió a la empresa en la primera marca de cosméticos que alzó la voz en contra de las pruebas de animales. 

Empoderamiento de mujeres y niñas

Anita Roddick fue una feminista y luchadora social, y esto quedó plasmado en The Body  Shop y durante más de 40 años la marca se ha mantenido fiel a sus principios. Construyó la marca para empoderar a mujeres y niñas con cada producto y cada decisión, luchando por la igualdad. Creo oportunidades para las mujeres a través del programa de Community Fair Trade priorizando pilares de inclusividad, colaboración y compasión como base del modelo de negocios. 

Redefiniendo estándares de belleza

Cuando The Body Shop nació, la industria de la belleza tenía ideas muy definidas sobre cómo deberían verse las mujeres.  Anita creía que la belleza era la fuente de alegría, comodidad y autoestima de una persona. Utilizando sus productos para transformar lo que le parecía tenía que cambiar, utilizaba su marca para comunicar que los productos de belleza deberían ser una manera de apapacharte, quererte y cuidarte. No de alimentar una falsa promesa de adelgazamiento y antienvejecimiento que la industria pedaleaba. Sus productos siempre fueron y siguen siendo un puente para ser tu mejor versión. 

“La belleza es una expresión externa de todo lo que te gusta de ti mismo”

Anita Roddick, Fundadora de The Body Shop.


La lucha sigue hoy

The Body Shop nació con el ADN lleno de activismo y esto ha permitido que más de 45 años después estos valores y espíritu irreverente siga marcando pauta a favor del planeta y las personas. Cuestionando, escuchando y transformando. Hoy TBS es una de 3000 marcas que forman parte de la comunidad B Corp™ con los más altos estándares sociales y ambientales. Empezaron grande y sus intenciones no han cambiado. 

Actualmente, más del 68 % de sus envases se pueden reciclar. Para 202 su objetivo es que  todos sus productos para el baño, el cuerpo y el cabello sean totalmente reciclables. Con un enfoque claro que dejar los materiales plásticos atrás, en 2019 redujeron 21 toneladas de plástico de sus empaques además de seguir explorando alternativas con plástico vegetal y reciclado. 

Hoy, The Body Shop celebra una nueva etapa que apenas comienza adaptando sus espacios para promover la economía circular y crear cambios que tengan un impacto a largo plazo. Si quieres conocer más visita su sitio web y sigue sus redes sociales @thebodyshop_mx