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Tres cosas que sí podemos hacer como consumidores comunes para mejorar nuestros hábitos en la moda

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Qué frío enero ha sido. Verdaderamente. Tan frío como el tema que estamos a punto de presenciar en este texto :P. Pues muchos dicen que las acciones individuales no son suficientes para afrontar el evidente cambio climático. Sin embargo hay acciones que como consumidores, sí van a hacer que tu entorno cambie y eso es más importante que enfocarnos en la globalidad.

En esta nota quiero hablar de esas acciones enfocadas específicamente a lo que me truje; que es la moda porque como dijo la sabia cantante Julieta Venegas “el presente es lo único que tengo, el presente es lo único que hay” :P. Cuando los pensamientos se te desborden, espero este texto te ayude a centrarte nuevamente y tranquilizarte, hay cosas en las que sí podemos avanzar.

1. Informarte

Tú decides qué información sobre moda dejas entrar en tu vida. Que temas sí te dan paz y qué temas a lo mejor y en este momento no estás preparado para afrontar con la frialdad que muchos temas se deben afrontar; debemos ser realistas también en eso. En ese sentido, está también en tu control decidir qué de esa información sí es confiable y recordar siempre revisar las fuentes de todo lo que leas o veas. No todo tiene que ser científico pero si tiene el respaldo de una institución que generalmente sabe de lo que habla y te explica puntualmente. Entonces probablemente es algo verídico.

Por otro lado, si las fuentes no son de confianza pero algo resuena en ti, investiga sobre eso que te llamó la atención y debate contigo mismo. Recuerda que las acciones individuales como consumidores también son revolucionarias. Informarte es algo de lo que sí puedes tener control.

2. Cuidar

Ok, sabemos que no todxs lxs consumidores tienen el privilegio de tener la posibilidad de comprar en lugares conscientes (y también sabemos que hacer por sí sola esa acción no te convierte en mejor persona o hace de tu acción una cosa sustentable) donde a lo mejor y por sus procesos o materiales la calidad de la ropa sea mejor y por consecuencia el daño que tu ropa hace al medio ambiente sea menor. Pero de lo que sí tenemos todxs control es de la forma en que cuidamos lo que tenemos o compramos.

Es decir, ya sea que hayas comprado en fast fashion (por que sí, sí hay cosas de calidad en esas tiendas) o que lo hayas comprado en un espacio artesanal; lavarlo de forma correcta y hacer caso a las indicaciones de cuidado de las prendas se puede (y debe) llevar a cabo sí o sí. En ese mismo sentido, reparar lo que tienes entra dentro de los cuidados de una prenda. ¿Apoco dejarías de usar una camisa porque se le cayó un botón cuando toda la demás tela está en perfecto estado? Cuidar también es reparar 😀

3. Tirar de forma adecuada

¡Zaz! A lo mejor este es un poquito más polémico porque hay un gran debate entre las personas que se involucran en estos temas sobre qué es mejor: prohibir o plantear estrategias para el correcto desecho de nuestros residuos; así que les voy a platicar una realidad que es necesario discutir para avanzar: hay veces que algunas cosas dentro de nuestro clóset ya no clasifican para nada (a veces ni para hacer trapitos por el tipo de tela no absorbente) y no tenemos las herramientas, materiales o habilidades correctas para transformarlos en algo nuevo y ya de últimas tampoco tenemos cerca una persona que se dedique a renovar tela o convertirla en algo que realmente pueda volver a ser funcional.

Esto es un escenario que constantemente se platica pero que muchas veces en vez de enfrentarlo le damos vuelta para no decir lo que se tiene que decir: hay cosas que sí se tienen que desechar y eso también está en tu control.

Y está en tu control porque como consumidores, desecharlo no quiere decir que ya ni modo y mi responsabilidad se acabó, aquí entra una nueva etapa de acciones individuales: deshacernos correctamente de la ropa que ya no tiene futuro u.u (qué doloroso es decirlo) en ese sentido puedes investigar cómo hacer ecoladrillos funcionales con tu ropa, saber en qué lugares la pueden reciclar o regresar al punto 1 e informarte de todas las nuevas alternativas que se presentan para desechar lo que ya no usamos.

Cuando empiezas a interesarte sobre el correcto desecho de lo que usamos, también te empiezas a cuestionar mejor y sin menos culpa tus hábitos de consumo, ya no desde una perspectiva dolorosa si no una más real y productiva para tu persona (que eventualmente se transformará en productivo para las personas a tu alrededor) pues uno dice, “¡ah caray! ¿y eso cómo se desecharía si me lo compro?” Y entonces eliges mejor y más tranquilo.

***

Y así es como logré enfocarme en acciones primarias para ser una persona más feliz conmigo misma, te las comparto esperando que te ayuden también a ti y si tienes más acciones las compartas, porque así avanzamos más y avanzamos juntos como consumidores y apapachados, el mundo ya tiene suficiente odio (: Hasta la próxima, pana rabbits.