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Uvas y Vinos Orgánicos, conoce las diferencias

En una visita a Casa Madero, aprendimos sobre los procesos y características de una uva orgánica. Su cultivo y cosecha se realiza de la manera más natural posible, se buscan opciones naturales para servir como pesticidas; también se alternan los cultivos y se agrega nutrientes de manera natural. Pero una singularidad de los vinos de Casa Madero es que a pesar de estar elaborados con uva orgánica, no son orgánicos. Esto se debe a que una vez que se cuenta con la uva, los procesos a los que se somete son los tradicionales de esta vitivinicultora. 

Recientemente es común encontrar la palabra orgánico en todo lo relacionado con alimentos y bebidas. En los pasillos del supermercado podemos ver innumerables productos que anuncian sus propiedades orgánicas. Los vinos no quedan fuera de esta tendencia y buscan maneras más amigables con el medio ambiente para producir sus productos. 

Ahora bien, es importante que distingamos entre un vino elaborado con uvas orgánicas y un vino orgánico. 

Uvas orgánicas

Como comentábamos al principio del texto, las uvas orgánicas son aquellas que se cultivan y cosechan de la manera más natural posible. Regresando al ejemplo de Casa Madero, en sus viñedos orgánicos encontramos características como el uso de medidas naturales para controlar plagas. Esto lo hacen por medio de fertilizantes con base de ingredientes como ajo, y de barreras naturales para contener agentes dañinos que puedan llegar a las vides. Es común encontrar pinos que enmarcan los viñedos y bugambilias al inicio de las líneas de cultivo, estos se encargan de contener las plagas para que no lleguen a las uvas. 

En resumen y de manera simple: las uvas orgánicas son las que crecen de manera natural. 

Vinos orgánicos

Una vez que entendimos lo que es las uvas orgánicas, podemos hablar de vinos orgánicos. Estos dependen totalmente del ingrediente orgánico: las uvas, esto es -y aunque suene repetitivo- que sin uvas orgánicas no hay vino orgánico. Pero el proceso para un vino orgánico tiene que ser diferente para lograr esta certificación. Lo ideal es que se intervenga lo menos posible y se deje a la uva fermentar de manera natural. 

Un ejemplo claro lo tenemos en Árbol de Finca La Carrodilla. Esta etiqueta es 100% Syrah y fue la primera mexicana en recibir la certificación como un vino 100% orgánico. Las uvas se cosechan la última semana de octubre de una sola parcela de suelo franco-arenoso. En su proceso se emplean levaduras nativas y no se realizan correcciones ni modificaciones enológicas. Tampoco se filtra y sus sulfitos son naturales. 

Por último es importante destacar que existen organismos internacionales que se dedican a certificar los procesos orgánicos en las vinícolas. En México podemos mencionar a USDA Organic y CCOF como dos organizaciones que otorgan certificaciones de procesos orgánicos. 

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